REGULAR ÉLITE CUP
TEMPORADA 67
Regular Élite Cup – Crónica completa de una temporada al límite
La Regular Élite Cup volvió a confirmar su estatus como una de las competiciones más exigentes y prestigiosas del calendario. Un torneo que no concede tregua, donde cada Gran Premio tiene consecuencias y en el que la regularidad, la lectura estratégica y la fortaleza mental pesan tanto como el talento puro. A lo largo de la temporada, la lucha fue constante desde la primera carrera hasta el desenlace final en México.
Fase regular: seis carreras para sobrevivir
La competición arrancó con una fase regular compuesta por seis Grandes Premios —Turquía, Azerbaiyán, Mónaco, Baréin, Estados Unidos y Brasil— que sirvieron como el primer gran examen para todos los managers. Circuitos radicalmente distintos, con exigencias técnicas opuestas, obligaron a mostrar versatilidad desde el inicio.
Desde las primeras citas quedó claro que no habría margen para el error. Cada punto perdido podía ser decisivo y la presión fue aumentando carrera tras carrera. La fase regular se convirtió en una auténtica criba, dejando fuera a nombres ilustres del campeonato. Sir Zascaman y Pablo Calero, llamados a pelear por las posiciones nobles, no lograron superar este primer corte, reflejo de la brutal competitividad del torneo.
Los managers que avanzaron lo hicieron a base de constancia, evitando errores y construyendo resultados sólidos que les permitieron llegar con vida a la siguiente fase.
Eliminatorias: el camino del todo o nada
Con la fase regular concluida, la Regular Elite Cup entró en su tramo más despiadado: las eliminatorias, donde cualquier fallo significaba la eliminación inmediata.
La Ronda 16, disputada en los Grandes Premios de China e Italia, marcó el inicio de los enfrentamientos directos. Aquí comenzaron las decisiones arriesgadas, las estrategias agresivas y las primeras sorpresas. Cada carrera se vivió como una final anticipada.
La tensión se multiplicó en la Ronda 12, celebrada en Gran Bretaña y Bélgica. El margen de error se redujo al mínimo y los duelos fueron extremadamente ajustados. La gestión de neumáticos, el momento exacto de las paradas y la lectura de carrera marcaron diferencias decisivas entre avanzar o quedar eliminado.
La Ronda 8, disputada en Canadá y Japón, fue la antesala definitiva de la gloria. Dos circuitos complejos, donde la presión alcanzó su punto máximo. Solo los managers más completos, capaces de mantener la calma en situaciones límite, lograron sellar su billete para la Final Four.
Final Four: México dicta sentencia
La Final Four, celebrada en el Gran Premio de México, fue el escenario elegido para decidir al campeón de la Regular Elite Cup. Cuatro nombres habían resistido todo el camino: Fogar de Breogan, Aaron Blasco, Maikel Ionicor y Fran Blanco. Cuatro estilos distintos, una sola corona en juego.
La carrera decisiva estuvo marcada por la estrategia. Fogar de Breogan, Aaron Blasco y Maikel Ionicor apostaron por una exigente estrategia de tres paradas, buscando maximizar el ritmo y evitar cualquier desgaste crítico. Por su parte, Fran Blanco optó por una alternativa de dos paradas, confiando en una gestión más conservadora que le permitiera mantenerse en la lucha hasta el final.
Desde las primeras vueltas, el ritmo impuesto por Fogar de Breogan fue sólido y constante. Sin cometer errores, fue construyendo una ventaja vuelta a vuelta, mientras Maikel Ionicor se mantuvo siempre en posición de ataque, presionando y esperando cualquier oportunidad. Fran Blanco, fiel a su planteamiento, sostuvo su estrategia con valentía, manteniéndose en la pelea por el podio, mientras Aaron Blasco luchaba por no descolgarse en una carrera de máxima exigencia.
Con el paso de las vueltas, la estrategia de Fogar fue imponiéndose. Su lectura de carrera fue impecable y cada parada en boxes se ejecutó en el momento justo. En el tramo final, cuando el desgaste empezaba a pasar factura, Fogar de Breogan consolidó definitivamente su ventaja, dejando sin opciones a sus perseguidores.
La bandera a cuadros puso fin a la batalla. Fogar de Breogan cruzó la meta como vencedor de la Final Four y campeón de la Regular Elite Cup, culminando una actuación sobresaliente. Maikel Ionicor finalizó en segunda posición a 4,8 segundos, confirmando una temporada de altísimo nivel. Fran Blanco, con una estrategia diferente y una ejecución sólida, completó el podio a 9,3 segundos. Aaron Blasco, tras una final muy exigente, cerró la clasificación a 16,8 segundos del ganador.
Epílogo: una edición para el recuerdo
La Regular Élite Cup cerró así una edición marcada por la igualdad, la exigencia estratégica y la ausencia total de margen para el error. Desde la criba inicial de la fase regular hasta la sentencia final en México, solo los managers más completos lograron mantenerse en pie.
Una temporada donde la constancia valió tanto como la velocidad, y donde Fogar de Breogan supo elevar su rendimiento en el momento decisivo para inscribir su nombre en lo más alto de la Regular Élite Cup.
Clasificación Final – Regular Élite Cup
π₯ 1.º Fogar de Breogan
π₯ 2.º Maikel Ionicor (+4,8 s)
π₯ 3.º Fran Blanco (+9,3 s)
π
4.º Aaron Blasco (+16,8 s)